Cuando un problema te atormente, coge tu caballo y corre campo a través. También reza

Cuando un problema te atormente, coge tu caballo y corre campo a través. También reza

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El mundo avanza a una velocidad vertiginosa y con el los días pasan de forma rápida sin que nos demos cuenta de pequeños detalles que suceden a nuestro alrededor o de todas esas cosas que podemos llegar a hacer convirtiendo un día penoso y dificultoso de volver a vivir en uno maravilloso


Vivimos centrados en el trabajo y en diversas obligaciones, de este modo el día que algo nos falla nos derrumbamos como aquel que se ahoga en un vaso de agua sin una mano a la que agarrarse o sin una fuerza exterior que le ayude a superar el bache. Sin embargo, casi toda mi vida llevo poniendo en práctica dos hábitos que me ayudan a sentir serenidad y paz en el corazón. Ambas diferentes entre ellas, tienen en común esa capacidad de refortalecimiento.


Por un lado, montar a caballo, lo cual puede suponer una gran liberación en nuestra mente. Los animales y la naturaleza siempre ayudan de forma misteriosa. El hecho de correr campo a través nos llena de energía para afrontar posibles problemas, así como el aire acariciando nuestra cara, produciendo la tranquilidad que necesitamos. Por otra parte, y casi más importante la acción de rezar. Teniendo a Dios cerca, jamás te sentirás solo, así en los momentos difíciles y de oscuridad, que este sobresalga por encima de todo. Déjalo en sus manos, y aunque no lo entiendas confía.