Una Supercopa para un 'SuperAthletic'

Una Supercopa para un 'SuperAthletic'

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@poderiodeportivo

El Athletic celebrando el gol de Iñaki Williams. Fuente: @poderiodeportivo


Barcelona y Athletic afrontaban la final de la Supercopa. Ambos equipos eran los encargados de pelear por el primer título de la temporada pandémica. Para Marcelino, hacerse con el título era sinónimo de llegar y besar el santo. Para koeman, un soplo de aire fresco.


Messi jugó. Cada vez que el argentino está en el campo su equipo respira tranquilidad aunque no se hizo notar hasta bien avanzada la primera mitad. Aduriz, leyenda contemporánea de los leones, estuvo presente en calidad de motivación para los suyos. Seguramente le hubiera gustado saltar al campo por eso de “recordar los viejos tiempos”.


En lo táctico, lo previsible. Ambos equipos, prudentes respecto a su rival, no se animaban a clavar el diente y había mucho tanteo. El Barça se sentía con la responsabilidad de ser menos tímido que el Athletic y eso le hacía querer jugar en área rival, pero sin locuras. El conjunto vasco por su parte, a la defensiva, esperando el momento, deambulando por el limbo. No fue hasta el final de la primera parte cuando Griezmann adelantaba al Barça y dos minutos después lo hacía Óscar de Marcos para el Athletic. Parecía que no había pasado nada y se habían marcado dos goles en menos de dos minutos en ambas áreas.


La segunda mitad fue de claro dominio blaugrana y cuando se daba por vencedor al Barça, el Athletic empataba en el último minuto de partido. El fútbol tiene estas maravillas. Asier Villalibre forzaba la prórroga. Y la prórroga tuvo dueño. Al inicio Iñaki Williams marcaba un golazo cincelado por los dioses y el Athletic daba la vuelta al marcador. Messi, dueño de la deseperación viendo que se le escapaba el título, fue expulsado debido a una agresión.


El Athletic se hacía justo ganador de la competición y levantaba su primer trofeo de la temporada gracias a un Marcelino que ha dado un impulso al trabajo anterior de Garitano.