​Bob Marley, 40 años sin el músico que fue libre jugando al fútbol

​Bob Marley, 40 años sin el músico que fue libre jugando al fútbol

El fútbol estuvo cerca de salvarle la vida de no ser por sus creencias religiosas
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El 11 de mayo de 1981, en el Hospital de la Universidad de Florida, fallecía Robert Nesta Marley, conocido en todo el mundo como Bob Marley, el máximo exponente del reggae, género musical que llevó a la cima mundial. Llegó a viajar por todo el mundo llevando ahí por donde iba su música llena de consignas sociales y de paz. Sin importar en que rincón del mundo se encontraba, Bob Marley siempre tenía el tiempo y los compañeros necesarios para jugar un partido de fútbol.


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"El fútbol es libertad” es su cita más afamada referente a su afición por el balompié. Y Marley era libre mientras el balón rodaba, ya fuera en el estacionamiento de un gran estadio que horas después llenaría de fanáticos habidos de su música, mezcla de reggae, ska o rocksteady, en el parque frente el hotel de turno o en el jardín de su casa de Kingston.


Junto con las guitarras, amplificadores y consolas, ya fuera en camioneta, autobús o avión, siempre había un balón de fútbol acompañando a Bob Marley and the Wailers. Cuando por cualquier razón no era posible salir del hotel el juego se adaptaba al entorno en el conocido como moneyball dentro del mundo Marley. Neville Garrick, amigo de Bob, explicaba así el juego “Moneyball era el fútbol que jugábamos en el hotel. Hacíamos freestyle. Y el porqué se llamaba así era porqué si rompías algo lo tenías que pagar”.


La afición de Marley por el fútbol viene heredada de su padre, un soldado británico de raza blanca de nombre Norval Sinclair Marley, quien embarazó a su madre cuando ella tenía 16 años. La relación padre hijo fue prácticamente inexistente pero el pequeño Robert Nesta cogió de alguna forma la afición de su padre aunque no compartía equipo. Norval era un acérrimo seguidor del Liverpool FC y Bob teniendo diferentes equipos a lo largo y ancho del mundo, en el fútbol inglés fue seguidor del Tottenham londinense.


Como el productor musical Julián Ruiz relataba a la revista Libero, “el jamaicano no era precisamente Neymar. No era un jugador muy técnico. ¿Qué es lo que hacía mejor? Correr y correr, como un poseso. Parecía imposible con los “petas” (cigarros de marihuana) que se metía.”


Su falta de talento con el balón no quería decir que no supiera apreciar la mágica que ciertos individuos pueden generar con un esférico en los pies, fue admirador declarado de Pelé, siendo uno de los grandes arrepentimientos de su vida el no haber podido conocer a O Rei en persona. Esa admiración hacia el astro brasileño es la razón por la que usualmente jugaba con la "verde-amarela" y una de sus camisetas más preciadas fuera la del Santos de Brasil con el 10 a la espalda.


Esa debilidad por los jugadores habilidosos es culpable de su gusto por los Spurs. Afición surgida cuando el centrocampista argentino Osvaldo Ardiles fichó por el club después de la Copa del Mundo del 78. Ossie era parte de aquel equipo argentino ganador del mundial bajo las órdenes del Flaco Menotti, abanderado del buen fútbol ofensivo.


El fútbol casi le salva la vida al genio jamaicano, en 1978 jugando un partido durante la gira de aquel año entre sus músicos y periodistas musicales recibió un pisotón que hizo que se le cayera la uña de uno de los dedos y contrario a su costumbre fuera a ver a un médico. En aquella revisión el doctor descubrió un melanoma maligno recomendado la amputación del dedo. El problema fue la recalcitrante devoción a la religión rastafari por lo cual rechazó la recomendación.


Menos de tres años después, el 21 de septiembre de 1980, se desplomaba mientras corría por Nueva York después de dos conciertos en el Maddison Square Garden, el cáncer había hecho metástasis extendiéndose al cerebro, estómago, pulmones e hígado. Dos días después daría su último concierto en la ciudad de Pittsburg.


40 años después la música del genio del reggae sigue sonando en los estadios de todo el mundo. Uno en especial, el Johan Cruyff Arena ha adoptado como el himno no oficial de su club, el Ajax de Ámsterdam, la canción Three Little Birds. La tradición nació lejos del estadio holandés. En el verano del 2008 el Ajax jugó un amistoso en el Cardiff City Stadium, al ser la afición visitante al terminar el encuentro los amsterdammers fueron retenidos al terminar el encuentro dentro de las gradas. 


En un esfuerzo por reducir el enojo de los aficionados el DJ Ali Yassine decidió emitir por el sistema de audio la afamada canción de Marley. Desde ese día allá por donde van los hinchas del club cantan a todo pulmón “don’t worry about a thing, cause every little thing gonna be all right...”