Felipe Proenza: "Recuerdo el brillo en los ojos de mi madre entrelazado con la mirada del toro bravo"

Felipe Proenza: "Recuerdo el brillo en los ojos de mi madre entrelazado con la mirada del toro bravo"

Banderillero
|

Felipe Proenza, lisboeta de nacimiento y sevillano de corazón con el Santísimo Cristo de las Tres Caídas en su seno más interno. Un portugués que se estremece por dentro al hablar de toros y de la Real Maestranza de Sevilla, esa de palcos de oro y banderillas al quiebro donde estallan los oles en los tendidos. Una vida llena de sacrificio desde que a los 17 años decidiera mudarse a la capital hispalense para desarrollarse plenamente en la Escuela Taurina de Sevilla. Desde ese momento muchos se han cruzado en su camino, incluida la muerte, la que se llevó a su madre sin preveerlo el pasado mayo dejando una espinita imborrable en su corazón. Hoy me cuenta esos sentimientos que pululan en su interior, la forma de afrontar una recién casi empezada temporada después de lo sucedido y la relación con su madre a lo largo de su carrera.


P: Recientemente ha perdido a una de los pilares fundamentales de su vida de forma inesperada. ¿Cómo afronta una recién empezada temporada después de lo sucedido?


R: : La situación acontecida ha sido algo totalmente inesperado, ya que la falta de una madre no se supera, sino que se aprende a vivir con ello. No obstante, ahora ya tengo la certeza que está en el cielo junto al Padre cuidando de todos nosotros.

Es cierto que el comienzo de la temporada ha sido un tanto agridulce, sin embargo la afronto con fuerza y ganas, ya que tengo el incondicional apoyo de mi familia que siempre ha estado presente en los momentos de mayor sensibilidad emocional.


P: El pasado domingo 29 de mayo toreó en Montoro como subalterno de la cuadrilla del novillero José Ruiz Muñoz ¿Qué sensaciones y pensamientos se precedieron de forma constante tanto en lo más recóndito de su corazón como en su mente dicha tarde? ¿Se marcó algún objetivo concreto?


R: El dolor predominó en mi interior de forma constante, junto a una falta de seguridad y confianza al no saber si sería capaz de superar a una mente afectada por las circunstancias del momento, ya que a día de hoy recuerdo a mi madre como una mujer llena de vitalidad y fuerza. No obstante, era necesario salir de ese trance al menos en ese tramo de horas de duración de la novillada.


Respecto a mis objetivos no aspiraba a grandes cosas, ya que con superar la tristeza y el dolor que irrumpía en mí corazón me bastaba en vistas a dar la talla esa tarde. Finalmente, gracias a la dosis de superación que impuse sobre mí mismo pude llegar a sentirme satisfecho por el esfuerzo y el trabajo realizado.


P: ¿Pudo el recuerdo de su madre ser un incentivo para darlo todo en la arena?


R: Siempre he dado lo mejor de sí mismo desde el día que adquirí un compromiso con esta profesión, por ello no tuve una motivación extra aquella tarde, sino más bien todo lo contrario ya que las circunstancias no eran las oportunas. Lo que más me enriquece y al mismo tiempo me enorgullece es que pude afrontar la tarde con una condición seria, manteniendo la línea que me caracteriza, saliendo de la plaza con una confrontación interna de felicidad por lo logrado y de tristeza por la muerte de mi madre.


Unnamed (1)

Foto: E.Porcuna


P: Sus inicios en el mundo del toro fueron como novillero dando un salto años más tarde a la         profesión de banderillero, convirtiéndose en torero de plata, ¿cómo ha sido el acompañamiento y el apoyo de su progenitora a lo largo de toda su carrera?


R: Mis inicios en el mundo del toro fueron como novillero, y al ser lisboeta comencé en la escuela taurina de allí, donde participé en un concurso de en Portugal y entre 60 aspirantes tuve la suerte de ganarlo, a consecuencia de esto los maestros y expertos me invitaron  a continuar mi carrera en la escuela de Sevilla para formarme como torero y adquirir otros conocimientos como saber lo que realmente significa ser torero, el respeto y el saber estar, sin embargo no tuve el valor, ni la disciplina para llegar a ser matador de toros. Por ello, llegó un día en que vi que no tenía ninguna opción perdiendo hasta la ilusión por el sueño de mi vida y lo dejé ya que no había coherencia con mis actuaciones y pensamientos.


Tras superar esta etapa y encontrándome en Sevilla conocí a un novillero sin caballos que estaba empezando, Carlos Corradini, una persona extraordinaria. Este fue “el culpable” de que volviera a sentir el gusanillo cuando una tarde me propuso ir con él al campo, un hecho que acabo por convertirse en algo asiduo con el objetivo de convertirme en banderillero. Fue la única persona que confío en mí después de tantos años sin torear y su lado todo fue un aprendizaje continuo. Asimismo, Antonio Alfonso Martín, considerado como la figura de los banderilleros en Sevilla, me enseñó a estar en la plaza, los sitios y a coger el capote.


Respecto a mi madre, era una mujer antitaurina, ya que no provengo de una familia con algún tipo de vínculo con el mundo de toro y sin tradición. Por ello mi madre no daba crédito ante el amor que yo le profesaba a este mundo, la cual pensaba que antes o después lo dejaría.


 Fue realmente cuando cumplí la mayoría de edad en el momento que empecé a consolidarme en la escuela taurina de Sevilla y a entrenar, no obstante mi madre seguía pensando que al ser una profesión que requiere tanto esfuerzo y dedicación y más cuando recibiera una voltereta acabaría abandonando, y sin embargo fue al contrario, cada vez que me cogían más valor tenía para volver. Finalmente, ante mi insistencia y dedicación, dedujo por sí misma que no era un capricho, lo que le hizo llegar a sentirse orgullosa a pesar de sus impedimentos al principio, acudiendo a la plaza cada tarde que toreaba.


P: ¿Guarda algún recuerdo significativo en el que se visione señor Proena en una línea central  situándose en un lado el toro bravo y paralelamente su madre llegando a aunar a ambos como las dos cosas más importantes de su vida?


R: El toro bravo es el animal que me trae a mi vida los mejores recuerdos, ya que es por el que más apego siento. Este sentimiento interior no quita el miedo vivido durante las horas previas a las corridas. No obstante, gracias a mi preparación física y mental me ha dado muchas alegrías, ya que lo que he conseguido en mi vida personal y profesional se lo deberé al toro que es el que siempre se ha sacrificado por mí.

Un recuerdo grabado en mi mente es el brillo en los ojos de mi madre cada vez que iba a verme torear, algo que jamás ella podría haber imaginado.


P: ¿Cuáles son sus metas a corto plazo como subalterno de José Ruiz Muñoz?


R: Actualmente solo llevo cinco años de banderillero, ya que tuve que empezar la carrera desde cero al volver al mundo del toro siendo banderillero de novillos sin picaderos, rol en el que me mantuve hasta que lidié 25 actuaciones para después pasar a banderillero de novillos-toros con otras 25 novilladas. Finalmente me consolidé como banderillero de toros.

De momento no he tenido la oportunidad de colocarme con ningún novillero o matador de toros, por ello actualmente toreo suelto en función de novilleros o matadores que me van llamando, la ventaja de algún modo es que puedo elegir dónde y con quién torear, aunque mi meta es colocarme de forma fija con una figura del toreo. No obstante, actualmente me encuentro toreando con el novillero José Ruiz Muñoz, al que acompaño en su cuadrilla de manera asidua.


P: Después de una pandemia y el fallecimiento de su madre, ambas cosas diferentes pero al mismo tiempo complicadas para estar al cien por cien en el ámbito profesional, ¿posee las fuerzas y las ganas para comerse el mundo?


R: En el momento de la aparición del virus yo estaba despegando en mi carrera, ya que era mi primer año de banderillero de toros y me frenó muchísimo ya que me auguraba una temporada bastante prometedora al lado de grandes toreros, no obstante creo que lo primero es la salud y que el mundo se recupere de la forma más rápida posible de esta atrocidad.


La pandemia unida al fallecimiento de mi madre han supuesto un plato bastante fuerte e inesperado tanto en mi vida profesional como personal, sin embargo no creo que estas circunstancias a mí me afecten para no poder estar al cien por cien, ya que tengo una mente muy poderosa capaz de enfocarse en el momento justo con el objetivo de centrarme en lo que estoy haciendo. Por ello, creo que poseo las fuerzas y las ganas para comerme el mundo, pero al mismo tiempo tengo los pies en el suelo para ser consciente que a pesar de mi ilusión por mi carrera, siempre hay contratiempos que pueden aparecer de un día para otro cuando menos te lo esperas, por eso hay que estar alerta para saber afrontar la vida de la mejor manera.


Unnamed (2)

Foto: E.Porcuna


Mamá ya está en el cielo, mientras tanto abajo Felipe banderillea en el ruedo de la Maestranza a un Miura azabache y abrochado. Mamá reza y Felipe vuelve a pinchar un par de banderillas más de todas las que le quedan por poner en su larga vida de entrega al toro bravo pensando en el momento en el que se vuelva a encontrar con su santa madre.