Mathías Rodríguez, el joven mundialista de ajedrez que admira a Pichot y tiene sueños olímpicos

Mathías Rodríguez, el joven mundialista de ajedrez que admira a Pichot y tiene sueños olímpicos

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El joven cordobés representará a Argentina en la cita mundial online de la FIDE. (Foto: Club Ajedrez Pensado)


En pocos días, el próximo 7 de septiembre, el joven ajedrecista cordobés Mathías Rodríguez (1.858 Elo) cumplirá 16 años. Pero antes, entre el próximo lunes 16 y el viernes 20 de este mes, cumplirá con uno de los máximos privilegios que puede tener un deportista: jugar el Mundial de su categoría. Se trata nada menos que de la Copa del Mundo de Rápidas Online de la FIDE para Cadetes y Juveniles, en los que representará a Argentina junto a los compatriotas Tobías Moreno Pérez y Franco Abramor.


“El Mundial empezó el 1 de agosto, pero juegan todas las categorías, desde Sub 10 a Sub 18. Yo participo en la Sub 16. Serán dos partidas por día, con chicos de todo el mundo que se han clasificado de cada país -cuenta ansioso una de las promesas del Club Ajedrez Pensado-. Es totalmente online este año por la pandemia, y se hace primero un torneo entre todos los clasificados de cada país, y después ahí clasifican los 10 primeros a un torneo cerrado del que salen los campeones de cada categoría”.


Mathías fue invitado por la Federación Argentina, “por los resultados que había tenido el año pasado. Son tres de argentina por cada categoría, tres varones y tres mujeres”.


Para él no es su primera experiencia en una cita global. “Ya jugué el Mundial presencial en 2017 en Brasil. Siempre es una gran experiencia poder jugar un Mundial, contra gente de todos los países y todos los niveles. Va a estar bueno hacerlo virtualmente”, señala. Sobre la virtualidad acota: “El ambiente es totalmente diferente. Cuando es presencial estás en un salón grande, con todos los jugadores al lado, todo es ambiente ajedrecístico. En cambio el torneo virtual es cada uno por su lado, cambia mucho. Particularmente prefiero presencial, así que supongo que me perjudica pero es lo mismo para todos”.


El joven cordobés sabe que el Mundial no será fácil. Argentina no está entre las potencias como India o Rusia, y meterse entre los 10 para el torneo cerrado sería un logro grandioso. No imposible. De hecho un argentino, Agustín Duarte, de Buenos Aires, está en ese grupo de privilegio del Mundial en Sub 10.

Si lo lograra, “estaría demasiado contento. Con todos los duros rivales que hay, lograr entrar sería muy bueno. Tendría que entrenar mucho para la final cerrada. Va a ser muy difícil pero sería una enorme alegría”.


CON LUZ Y FUERZA

Como muchos otros buenos ajedrecistas cordobeses, Mathías Rodríguez hizo sus primeras jugadas en la escuela del Sindicato Luz y Fuerza. “Empecé cuando tenía 7 años, un invierno. Mi papá me había enseñado las primeras movidas. Tenía ganas de empezar una actividad y me llevaron a la escuela de Luz y Fuerza, y me enseñaron a jugar. Jugué los torneos de niños y, como me empezó a gustar, me puse con profesores particulares, a dedicarle más tiempo. Después enfrenté a rivales más grandes y a jugar Nacionales”, recuerda. 


Desde entonces su crecimiento no paró. Su máximo logro llegó pronto al “quedar subcampeón argentino en 2015 en la Sub 10, y al ser el segundo mejor de argentina en mi categoría me permitió participar en el Sudamericano de ese año y quedé 10°. Fue una buena experiencia”. Hoy, si bien en las competencias internacionales compite en su categoría por edad, se anima a jugar “los abiertos para practicar”. 


PICHOT, LA REFERENCIA

Ajedrecísticamente, el joven cordobés admira “al nuevo campeón de Argentina, Alan Pichot”, quien tiene diversos récords nacionales: obtuvo el título MF a los 11 años, el título de MI a los 15 años y el título de Gran Maestro a los 17 años. “Lo sigo en casi todos los torneos que juega. Me gusta su estilo de juego, es muy suelto, juega sin miedo, se anima a todo sin importar el rival. Por mi parte intento no pensar en el rival y jugar sin temor, pero a veces también influye conocer que tan bueno es tu rival o si es mejor. A veces lo conocés, pero hay que intentar de jugar como si uno fuera uno cualquiera”, expresa.


A Mathías le es difícil imaginarse sin un tablero en su vida. “Es un deporte que empecé de chiquito y siempre me gustó y me dio buenas experiencias y amistades en todos los torneos que jugué. Me acompañó en toda mi vida, me dio mucho”, valora. “Mi vida no sería lo mismo sin el ajedrez, porque ocupa gran parte de mi vida y le dedico mucho tiempo y muchas ganas”. 


Se autodefine como un jugador “agresivo y táctico, me gusta atacar, y a veces un poco temperamental. La psicología puede afectar, a veces me pongo un poco enojado cuando pierdo alguna partida, pero es algo que trato de controlar”. Y como todo deportista que compite, tiene un sueño: “Me gustaría llegar a las olimpíadas con el equipo olímpico mayor de Argentina”.


¿Qué le falta? “A los que integran ese equipo los elige la Federación. Debería ganar más torneos y tener más logros, pero apunto a eso: a mejorar para llegar a ese equipo. Es difícil saber cuando lo lograré, porque hay muchos que mejoran y quieren llegar. Quizá en dos o tres años podría estar ahí, pero hay muy buenos jugadores en Argentina, no va a ser fácil”.


UN AJEDREZ PENSADO

Con el peón avanzado en el tablero, Mathías reconoce el valor que tuvo y tiene el Club Ajedrez Pensado en su corta carrera: “es el club que acompañó todo mi crecimiento. Me acompaña en los torneos, siempre hace actividades para que todos podamos ir mejorando, invitan a Maestros. Influyó mucho en mi mejora”.


A los 15, casi 16, Mathías considera que también juega bien al fútbol (juega de 5, la posición más lógica para un ajedrecista), cursa el 5° año en el Colegio Nacional de Monserrat, y cree que “el ajedrez puede servir para muchas cosas. Es como que el ajedrez cambia la mente, es una manera de canalizar la creatividad, de divertirse, a un niño le ayuda a desarrollar la creatividad, a divertirse, a expresarse. Y en el control mental”.


Le agradece haber llegado hasta acá a “varios profesores particulares, pero más que nada al Club Ajedrez Pensado y a mi profesor de ahora, Hernán Perelman, que es quien me hace crecer más. Y a mi familia, que está siempre”.

-Mathías elegí, ¿una foto con Messi o con Alan Pichot? 

-Con Messi. 

Con Alan quiere jugar.