Con la 4a edición, la Liga Argentina de Béisbol sienta bases firmes a futuro

Con la 4a edición, la Liga Argentina de Béisbol sienta bases firmes a futuro

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Pablo Tesouro, Director Ejecutivo de la LAB, puso al béisbol argentino en una mayor consideración internacional. (Foto: Prensa LAB)


Cuando el próximo 18 de este mes se haga el primer lanzamiento entre Falcons y Pumas, la Liga Argentina de Béisbol 2021 iniciará un proceso de consolidación como una Liga semiprofesional con pretensiones de trascender en el continente. Será la 4ª edición de un proceso que ha logrado proyectar al béisbol argentino con una serie de acciones estratégicamente notables, y que ahora necesita solidificar las bases para lograr un crecimiento aún más ambicioso.


Pablo Tesouro no sólo es el Gerente Ejecutivo de la LAB. Es también el iniciador de una idea que hoy, ya puesta en funcionamiento y con el respaldo de clubes de Córdoba y Salta, puso al béisbol argentino en otro nivel y otra consideración internacional.


“La idea de armar una liga semiprofesional la tengo en la cabeza desde hace mucho tiempo. Todavía no sabíamos lo que era el béisbol en Estados Unidos o Europa, no había Facebook, whatsapp, nada, pero sí era claro que el béisbol en Argentina, en la década de los ‘90, crecía en cantidad de chicos (quizá había más chicos que hoy) pero llegaban a los 15 o 16 años y se perdían. Quizá por falta de promoción, en competencia con otros deportes, por falta de competencia, o porque la categoría mayor no era atractiva”, recuerda Tesouro.


-Faltaban buenas opciones en la punta de la pirámide.

-Así es. Un proyecto conjunto con “el Topo” Elorza en Córdoba llegó a reunir casi 500 chicos, de los cuales sólo Federico Tanco llegó a primera división, a firmar contrato, y a la Selección. Se perdieron casi todos. Estaba el Lasalle, Castelfranco, el San Pedro Apóstol. Dolphins tenía un montón de chicos, La Salette. 


-¿Y de dónde tomó el modelo de la Liga?

-Pasé por varias etapas. Fui a jugar a Estados Unidos, estuve casi cinco años, vi el béisbol semiprofesional; mis hermanos fueron a España; amigos míos firmaron con Bravos de Atlanta; otros amigos se fueron a Italia, yo me fui a República Dominicana. Ahí empezamos a ver otra realidad. Primero que no estábamos tan lejos de esos niveles, nos la empezamos a creer un poco más, pero nos dimos cuenta que ese béisbol no lo teníamos acá.


-Había que cambiar muchas cosas para pasar de un béisbol amateur a uno semiprofesional.

-No es un béisbol dominguero. Se juegan tres o cuatro partidos por semana, y necesita más recursos económicos. Eso va acompañado de otro desarrollo, mediático, de espónsores. Es imposible competir en ese nivel sin un andamiaje económico y de público. Algunos critican la Liga porque dicen que no hacemos desarrollo, pero hay que decir que yo vengo del desarrollo. Al béisbol le faltaba esta pata: la Liga competitiva, la Liga semiprofesional, de los medios, hacer un producto atractivo para la televisión o el streaming y la gente. Ese es el camino. 


-Y decidiste tomarlo.

-Después de hablar con mucha gente, de conocer cómo surgió la liga italiana, la liga española, la australiana, de hablar con directivos, de hablar con gente de MLB, sondee un posible modelo de negocios, no lo inventé; sondee qué era lo que el béisbol, el sistema, la organización y el negocio admitía, y salió un modelo parecido al de hoy, que se fue perfeccionando.


-¿Ese proyecto sigue o fue mutando?

-El proyecto está lejos de estar consolidado. No me quedo corto si digo que van a hacer falta unos 10 años de trabajo en esto para que sea considerado un béisbol en los inicios de profesionalismo. Fueron unos primeros tres años de insistir sobre un modelo y tratar de no cambiar demasiadas cosas. Para probar algo hay que sostenerlo y no ser tan cambiantes, y uno de los principios que tratamos de inculcar es la planificación, la previsibilidad. Fuimos bastantes coherentes durante tres años con seis equipos, con un modelo casi igual durante ese tiempo. Sí evolucionamos en el nivel de juego porque fuimos seleccionando jugadores cada vez mejores y pudimos participar de la Serie Latinoamericana. 


-El hecho de que se haga con cuatro equipos, ¿es una involución por la realidad económica de país y la pandemia?

-No lo veo así. Ahora estamos iniciando una segunda etapa, con el Covid, con los problemas del país. Quizá por eso nos vemos obligados a achicar a cuatro equipos (es circunstancial), pero nos focalizamos en algunas cuestiones que identificamos en el proceso anterior, que son importantes: aumentar la cantidad de juegos; buscar el perfeccionamiento en el comportamiento de los diferentes actores (jugadores, árbitros, publico, técnicos, dirigentes) dentro y fuera del campo de juego; apuntar más a la planificación y al profesionalismo; y empezar a desarrollar con un formato más técnico en la transmisión de video streaming. 


-Suena a elevar las exigencias.

-Vamos a trabajar con los equipos y las organizaciones que creen en el proyecto y que tienen a capacidad organizativa y los recursos de infraestructura para poder llegar a este nivel. Esta claro que no se puede jugar en un mal terreno, no puede haber un club que no tenga una organización sólida, no puede haber tanta heterogeneidad en los campos, así que decidimos achicar la base para mejorarla, y a partir de ahí crecer con otro estándar.


-¿Cómo te imaginás la LAB con estos ajustes?

-Me imagino una Liga donde todos los juegos se pasen por video streaming; donde los campos de juego hayan mejorado en su visual, en la estética y en la atención a espectadores; me imagino entre tres y cuatro juegos por semana, en un torneo quizá más corto en tiempo; un nivel superior en ese ámbito y una proyección a Buenos Aires. Quizá alguna proyección a rosario y otras ciudades, pero a Buenos Aires en corto plazo.


-Para eso hacen falta dirigentes y clubes, encontraste eco en el interior del país.

-Puede ser que haya tirado la idea a la mesa, pero si no hubiese otras personas con igual pasión, conocimiento o aportes, no sería posible. Hoy José Majul es un pilar fundamental. Los dos nos consultamos, trabajamos muchísimo en el desarrollo de la liga. Y está la gente de Cachorros, Ramiro Schiavoni, son gente que aportan algo muy importante a nuestro deporte: ellos, como club, ya están en el profesionalismo en el fútbol, y han vivido la transición hacia el profesionalismo en una disciplina. También Federico Tanco hizo un aporte importante en los inicios, quizá fundacional en muchas cosas. La gente de Popeye, cuando levantaron la mano y dijeron acá estamos,... siempre son protagonistas. Hoy todos aportamos, hay una mesa de cuatro equipos bastantes sólidos.


-Es un desarrollo deportivo con una visión empresarial y una buena proyección.

-Eso que decís es fundamental: la capacidad de proyectarse, de desafiar el sistema, de pensar que uno es capaz de alcanzar algo que parece inalcanzable. Es un punto crucial en nuestro deporte, pero no todos lo tienen; y hoy luchamos con los que no los tienen. Soy un convencido que la competencia o que alguien sea mejor que vos, te hace mejorar. Si alguien hace algo mejor que nosotros, más que sentirme mal, me obliga a mejorar. 


-Pero han avanzado en béisbol, no en fútbol o básquet.

-Por la experiencia profesional y empresarial me he acostumbrado a encarar cosas difíciles pensando que se puede lograr. Obviamente con fundamentos, hay que conocer las propias limitaciones y limitaciones del sistema, pero si tuviésemos algunos dirigentes más que crean realmente que se pueden proyectar más arriba, podríamos lograr cosas muchísimo más importantes. El softbol es un ejemplo, siendo un ambiente chico se pudieron proyectar internacionalmente.


-¿Qué tan grande es el béisbol en Argentina?

-No es tan chico como uno cree, pero es chico. Estamos al 10 por ciento de otros deportes consolidados. Sí hay más gente de la que uno cree, sobre todo en Buenos Aires. El efecto migratorio ha generado crecimiento, y hay mucha gente que se sorprendería de saber cuántos equipos hay. En lo que hay que trabajar es en ver cómo hacen Córdoba y Salta (eso no es de la Liga) para incrementar la base. Es fundamental que haya más jugadores, más equipos. Hay que crecer de manera genuina, sino en 10 años vamos a ver una diferencia muy marcada entre el béisbol de Buenos Aires y el béisbol del interior.


-Entonces, ¿cuatro equipos no es tan poco para una Liga?

-Cuatro equipos tiene sabor a poco, es cierto, vamos a tener más. Es un año fundamental para consolidar la base y no hacerla crecer con equipos muy heterogéneos, con actores muy fuertes y otros muy débiles. Creo que estamos haciendo lo correcto.


-¿Qué vamos a ver en la Liga 2021?

-Va a ser un torneo bastante parejo. La plaza Córdoba (Falcons y Pumas) va a estar más pareja, y en Salta va a ocurrir algo parecido. Van a ser tres juegos por semana, vas a necesitar más lanzadores. La incógnita es saber cuántos extranjeros podrán jugar porque hay problemas migratorios. Están contratados, pero hay que ver cuándo llegan para agregarle color al torneo. 


-¿Qué le aportan los extranjeros a la LAB?

-Para nosotros es importante ver cómo les va a ellos, compararlos, porque posiciona la Liga internacionalmente. No somos nadie hasta que ven cómo les va a los jugadores importantes en nuestra Liga. Eso habla del nivel. Y ver cómo les va a nuestros jugadores en las Ligas del exterior, para que nos reconozcan alguna vez como una liga de cierto nivel. Hay que subir la vara, no artificialmente, hay que generar competencia y que el mercado interno, por libre competencia, lo vaya haciendo. Uno de los preceptos es generar un ambiente competitivo que nos permita desafiarnos entre nosotros, para que ese espiral sea siempre ascendente.


-Lo curioso es que peloteros extranjeros, de países con mejor béisbol, quieren venir a jugar la LAB.

-Es muy curioso eso, nos sorprende a todos. Cuando empieza junio pienso en cambiar el teléfono. Es impresionante; me han escrito jugadores de Pakistán, Japón, mucho de Estados Unidos, de Australia, de Centroamérica, por varias causas. Primero por lo exótico de jugar en una Liga semiprofesional en Argentina; segundo porque estamos parados estratégicamente en un punto del calendario donde otras ligas terminan. Lo hicimos a propósito, es como si fuera el periodo vacacional, y eso nos permite tener acceso a jugadores que no podríamos tener en otro momento. Y hay muchos jugadores que necesitan jugar. Es algo muy interesante para poder explotar, por eso creo que el periodo de septiembre a diciembre hay que mantenerlo.


Cuando el próximo 18 de este mes se haga el primer lanzamiento, la LAB 2021 continuará ese proceso de ser una Liga semiprofesional, iniciado en 2017 por un grupo de visionarios dirigentes en un torneo en Salta. Una decisión que hoy no sólo se consolida, sino que tiene bases para trascender. Después de todo, para tener logros hace falta el coraje de proyectarse y desafiar el sistema. Y este grupo lo tiene.