Capea dio una lección en Guijuelo

Capea dio una lección en Guijuelo

Celebr´0 50 años de Alternativa
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Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea" cerró un capitulo en su vida taurina y dio catedra en la localidad de Guijuelo, ante un casi un lleno. Fue la tarde de celebrar los 50 años de alternativa de un hombre próximo a los 70 años quien estuvo además de maestro con las ilusiones a tope.


Vaya tarde la que se vivió de entrada el clima fue idoneo para una tarde de toros por temperatura y un cielo nublado en donde los toros de Carmen Lorenzo, hicieron los honores al torero y a los cuales les cortó tres orejas y un rabo.


Capea vio la luz el 17 de septiembre de 1952 en el barrio de Chamberí de la capital de Salamanca. Su padrino de alternativa fue Paco Camino ante la presencia de Paquirri en la Plaza de Bilbao el 19 de junio del 1972.


"Penumbrito" de 470 kilos, fue el primero de la tarde del hierro de Carmen Lorenzo. Ha sido un Negro listón, bien presentado, brocho de encornadura. 


El maestro salmantino lo paró a la verónica arrancando las primeras ovaciones de la tarde. Gran quite por verónicas rematado con una media a pies juntos. Brindó el toro a su mujer, Carmen Lorenzo. Cerrado en el tercio, comenzó a torear por la mano derecha trazando muletazos largos y de mando. 

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La faena se basó por el pitón derecho con detalles de gran calidad como cambios de mano y trincherazos de muy buen gusto. Capea rubricó de gran estocada, dos orejas y rabo... y como si no hubiera pasado el tiempo. La gente, entregada. El torero, deleitándose. Rendición ante el matador. 


"Dolorito", de  520 kilos, fue el segundo toro de su lote.  Negro, alto, estrecho de sienes y brocho con el que el maestro volvió a poner la plaza en pie con el capote dando un recital de torería, la felicidad tenía nombre esta tarde y su rostro así lo hacía saber a todos los aficionados. 


Quite del maestro por verónicas puso a la plaza en pie. Realizó una faena de figurón del toreo con la ambición intacta del que empieza, con mucha firmeza y gusto... sin enganchones. Una faena de un monstruo del toreo tal y como se podía escuchar en los tendidos. Ni la mala suerte con los aceros la pudo emborronar para recibir una Oreja. 



Con casi lleno en los tendidos, casi 3.000 espectadores, y tarde entoldada, completan el cartel Miguel Ángel Perera y El Capea, y ambos cortaron las cuatro orejas de sus dos oponentes, todos de un excelente y muy noble encierro de la ganadería de Carmen Lorenzo y El Capea.


Una tarde gloriosa en la que demostró por qué fue una de las grandes figuras del toreo del siglo pasado. Mantiene a tres meses de cumplir los 70 años, su esencia y conserva su raza y amor propio.