Consagrada tarde de Fonseca en Texcoco

Consagrada tarde de Fonseca en Texcoco

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Texcoco, Estado de México.- El fin de la temporada mexicana para el diestro mexicano Isaac Fonseca, ha sido la ideal, la que todo ser humano desea. Y es que Fonseca cortó cuatro orejas y un rabo para salir a hombros al grito de ¡torero, torero !


Así ha sido la tarde que consagró una gran temporada y que ahora lo envía a Venezuela y después se moverá a España para ir preparando la campaña 2023 que incluye la confirmación de alternativa en La Feria de San Isidro 2023.


FONSECA TEXCOCO


Andre Lagravere y Héctor Gutiérrez han cortado una oreja respectivamente y Juan Pablo Llaguno, sin la materia prima ideal por lo que se retiró en silencio.

Se lidiaron seis toros de Vistahermosa, bien presentados y variado juego destacando el octavo de la tarde; y dos de Marrón que bien presentados y deslucidos.

Fonseca ante “Espantalobos” hizo una faena con mucha cabeza y logró momentos de importancia por el planteamiento que mostró. El toro se dejó y el torero supo imponer las condiciones de lidia. Pinchazo y entera ligeramente caída que le costó alguna división de opiniones y al final se guardó los apéndices en la vuelta al ruedo.

Ante “Enamorado” el público y el torero se han declarado ese cariño y desde que se abrió de capa, el michoacano comenzó a armar una gran faena lanceando a la verónica.

Tras una puyazo suave, Fonseca inició por alto su labor para después comenzar su labor por el lado derecho, empujando siempre al toro en línea para darle dimensión al muletazo y con ello el tendido al grito abierto coreó el olé seco y recio.

Si bien probó al natural, no se empleó de la misma manera y regresó por la diestra donde llevó muy templado al toro ya entregado. Ejecutó de manera magistral con la espada para hacer doblar al ejemplar de manera inmediata.

El público deliró y blanqueó el tendido con los pañuelos otorgar Leonardo Campos, los máximos honores dos pañuelos blancos y un verde, es decir las orejas y el rabo.

Héctor Gutiérrez, ha mostrado en lo que está pero no tuvo opciones en su primero. al quedarse parado el burel y fue el tapatío quien embistió para hacer una faena de arrimón y entrega. Deja una estocada poco caída y la protesta el público y la guarda.

Ante su segundo el astado se amarró al piso y un molestó viento, todo quedó en voluntad para ligeras palmas.

André Lagravere mostró evolución al plantear dos faenas de distinto corte.
Con su primero presenta un reposada faena ante un ejemplar de Marrón que se movió, sin llegar a romper. Deja una buena estocada y recibe la oreja.

El ejemplar de “Marrón” llevó por nombre “Chacho” recordando a Luis Rodolfo “Chacho” Vázquez, fallecido a mitad de semana.