Carlos Alcaraz afronta el Masters 1000 de París después de conquistar el torneo de Viena y con la intención de corregir una asignatura pendiente en el calendario. El español, situado en el tercer puesto mundial, debutará el miércoles en la capital francesa, donde nunca ha alcanzado los cuartos de final en sus cinco participaciones anteriores.
El murciano llegó a París el lunes, apenas un día después de imponerse en Viena. Ese título fue el cuarto de su temporada y el segundo que logra en pista cubierta. Alcaraz se reincorporó a la competición a finales de agosto tras permanecer alejado de las pistas desde mediados de abril por una lesión en la muñeca derecha.
“Quiero tomar como una ventaja venir fresco”, declaró Carlos Alcaraz en la rueda de prensa previa al torneo.
El tenista explicó que el regreso a la máxima exigencia puede provocar pequeñas molestias físicas, algo que considera habitual después de un periodo prolongado de inactividad. Aun así, aseguró que llega a este tramo del curso en buenas condiciones tanto físicas como mentales.
- 15 victorias en 17 partidos desde su regreso en los torneos, además de un triunfo en la Copa Laver.
- Un título en Tokio y otro en Viena desde su vuelta a la competición.
- Cuartos de final en Nueva York, donde perdió ante Ben Shelton.
El triunfo en Austria también ha reforzado su confianza antes de un torneo en el que no ha podido desarrollar su mejor tenis. En la edición de 2025, Alcaraz cayó en su primer encuentro ante Cameron Norrie. El español admitió que algunas temporadas llegó a París sin encontrarse al cien por cien, especialmente en el aspecto mental, aunque no identificó un motivo concreto para explicar sus resultados en este escenario.
Su mejor resultado en el torneo sigue siendo una ronda de cuartos, un límite que pretende superar esta semana. El recuerdo de su partido de 2021 contra el francés Hugo Gaston también forma parte de su relación con la cita parisina: Alcaraz lo describió como un momento difícil y como la primera vez que sintió con claridad la presión de las gradas.
El número tres del mundo considera que el título de Viena le proporciona la confianza necesaria para competir a un nivel elevado, aunque matizó que cada pista cubierta ofrece condiciones diferentes. En París buscará trasladar esa dinámica a un torneo que, hasta ahora, se le ha resistido.