El FC Barcelona ha decidido dejar sin actividad la grada de animación del Spotify Camp Nou durante el partido de LaLiga contra el Alavés, previsto para el sábado 31 de octubre. La entidad comunicó la medida este jueves y la vinculó a la acumulación de expedientes relacionados con comportamientos de algunos aficionados.
La decisión afecta al espacio denominado Gol 1957, que reúne a los grupos de animación en el estadio. El club sostiene que las conductas investigadas pueden provocar sanciones económicas y llegar a poner en riesgo la continuidad de los partidos en el recinto, además de dañar la imagen institucional.
“Estos comportamientos exponen al club a sanciones económicas y al riesgo de cierre del estadio, además de perjudicar su imagen”.
El detonante se sitúa en el clásico disputado el pasado domingo frente al Real Madrid. Según la información trasladada por LaLiga, durante ese encuentro se produjeron insultos, lanzamiento de objetos y un incidente en el que un seguidor local golpeó con una bandera a Eduardo Camavinga. Los Mossos d’Esquadra identificaron y sancionaron administrativamente a la persona que intentó agredir al futbolista francés y a otros jugadores del conjunto madridista, según informó LaLiga.
Una suspensión con fecha de posible regreso
El Barcelona ha anunciado que mantendrá conversaciones con los representantes de los grupos para fijar compromisos que permitan conservar una animación intensa, pero respetuosa. La entidad condiciona la reapertura del Gol 1957 a que ese diálogo permita reconducir la situación.
- Partido afectado: Barcelona-Alavés de LaLiga.
- Grada suspendida: Gol 1957 del Spotify Camp Nou.
- Próximo objetivo anunciado: recuperar su funcionamiento ante el Aston Villa.
El club expresó su intención de que la grada vuelva a estar operativa en el encuentro contra el Aston Villa, siempre que las conversaciones alcancen los compromisos necesarios. No es la primera clausura de este espacio durante la presidencia de Joan Laporta: el 26 de noviembre de 2024, cuando el equipo jugaba en el Estadio Lluís Companys, ya fue cerrado por el incumplimiento de obligaciones asumidas.
En aquella ocasión, la medida estuvo relacionada con advertencias para recuperar sanciones impuestas al Barcelona por el comportamiento de aficionados, cuyo importe alcanzaba los 21.000 euros. La grada volvió a habilitarse el pasado marzo, coincidiendo con la ampliación del aforo del Spotify Camp Nou hasta 62.000 espectadores.